

Diseñadores profesionales, aficionados, estudiantes, francotiradores del grafismo…una amplia gama de profesiones que han intentado comprimir la fiesta y volcarla entre los 70x100 centímetros del cartel.
LOS OTROS CARTELES
Por Miguel Ángel Antoñanzas
Se han quedado fuera; son los carteles que no están entre los 8 elegidos, la mayoría, ni siquiera en la exposición colectiva de Conde Rodezno; el último consuelo del derrotado.
Algunos reaccionan con ira al ver por primera vez los carteles elegidos por el jurado:
“Una vergüenza. Me ha parecido una falta de respeto haber elegido esos carteles con todo lo que hay ahí expuesto en la sala de Armas de la Ciudadela. Es una pena. Hay carteles muy buenos que quedarán en el olvido y sin reconocimiento merecido”.
Es una de las creadoras que se desahoga en el foro de Domestika.org, una página web dedicada a un sinfín de labores creativas. El foro dedicado al Concurso de San Fermín está aletargado la mayor parte del año. Despierta perezoso cuando se anuncia el concurso. Entonces se comentan las bases, cómo enviarlo de la mejor manera, si es posible presentar más trabajos… Cuando llega la fecha de entrega, aumentan las entradas. Algunos comentan que han esperado hasta el último día, otros incluso adelantan la técnica que han usado, pero todos ocultan celosos sus propuestas. En general, comentarios sosegados… hasta el día en que salen los finalistas, entonces el foro brama.
Usan apodos, sobrenombres, casi nunca su identidad real y se desahogan:
R2 dice que es vergonzoso: “Los jurados deberían estar formados por gente de un cierto nivel, y no por el concejal cateto del pueblo y su corte”.
Flint está confundido y decepcionado: “¿El de la faja no es una idea bastante trillada?”, se pregunta.
Rápidos y cada uno por su cuenta, comienzan a investigar sobre los autores y las técnicas, y a veces descubren que no todo es casual. Ivandrea informa que el “cartel de la bota” se presentó el año pasado. JaviS asegura que no cumple las bases.
Rastafari tiene la foto del cartel en la exposición del año pasado y la actual del cartel de la bota. Como un virus, la foto aparece en blogs y la prensa. Rastafari se lamenta después de los efectos políticos y mediáticos de su acción, no lo esperaba, sobre todo cuando él mismo ha caído en la misma tentación.
Se llama Antonio, es fontanero de 41 años, se ha presentado hasta cuatro veces al concurso de San Fermín y le gustaría que los jurados no fueran políticos. Paradójicamente apoya el cartel de la bota porque le llamó la atención el año pasado y sus favoritos son cualquiera de los años 70 porque “esos sí eran carteles”.
Edurne Gurbindo tiene 30 años, es delineante y ésta es la primera vez que se presenta al concurso. Dice que tiene una gran repercusión artística pero que habría que tener más rigor en las bases. “Creo que ha sido un error el no haber rectificado con la elección del cartel que evidentemente no cumple las bases”, dice en referencia al cartel número 5.
En su propuesta, uno de los carteles más elegantes, se introduce la sombra de un corredor en forma de silueta de San Fermín. “La proyección de la sombra simboliza la forma en que cada uno vive y siente su propio San Fermín en los diferentes actos de la fiesta y la protección del Santo durante el recorrido del encierro”.
Marcos Cabañas también tiene 30 años, ésta es la primera vez que se ha presentado al concurso. Dice que es una buena oportunidad de darte a conocer en un certamen bien considerado. No le gusta el sistema de votación y su favorito de este año es el número uno, “por descarte porque me parece bastante pobre la elección de finalistas en comparación con otros años” .
Nunca entendió el cartel del 96, el famoso pene, y entiende que aunque siempre predominan los mismos elementos, el pañuelo, mozo y toro, incluso en su propuesta de este año, “no hay que cerrarse y hay que intentar innovar”.
Su propuesta de este año es un corazón y lo defiende así:
“En realidad son dos corazones, uno negro y otro rojo que se unen dando lugar a un solo corazón visto en perspectiva. La parte de cada corazón que queda libre como resultado de la intersección da lugar a las astas de un toro en el corazón negro, y un pañuelo de fiestas en el corazón rojo. Representados por un corazón como símbolo de la pasión con la que se viven los sanfermines, toro y corredor se encuentran cara a cara en un momento significativo de la fiesta como es el encierro”.
En el foro de Domestika, algunos miembros pueden ser muy directos, una de ellos sospecha que uno de los participantes bajo el fácil y socorrido embozo de anónimo es el finalista, y le acusa de criticar al resto de los que se han presentado y que se publican en el blog milavadora.blogspot.com.
En este blog Edurne volvía a contraatacar: “Llámame escéptica pero creo que eres uno de los finalistas que se está dedicando a echar por tierra a todos los carteles que salen a la luz. Por eso te digo ‘Tan poca confianza tienes en tu cartel”. El anónimo que bien podría ser el que se ha dedicado durante toda la semana a juzgar a estos autores prefiere no entrar en la discusión y le contesta que piense lo que quiera.
Este blog y otro llamado Yo pongo la lavadora.blogspot.com nacen al cobijo del cartel más polémico pero quizás el más rompedor de los finalistas. Y esa polémica se arrastra en los comentarios. Este último blog mas peridístico, adelanta y a veces se hace eco de novedades como las críticas de los partidos de la oposición al jurado, los posibles cambios en las bases para el año que viene o la autoría del cartel de la faja.
En milavadora tampoco se libran de la polémica, algunos autores han decidido retirar sus carteles, unos porque no soportan el tono de las críticas a su obra, otros quizás por miedo a no controlar su difusión. En cualquier caso, el blog que nació para mostrar los otros carteles en vez de crecer, mengua.
Javier Alonso es empresario y diseñador gráfico profesional, tiene 40 años, 10 de experiencia en grafismo, se ha presentado siete veces al cartel de San Fermín. Cree que antes el concurso era el número uno “ pero ahora es uno más”, aunque reconoce que “es el concurso que a todo diseñador le gustaría ganar por su prestigio y su competitividad, recordemos que no se baja de 450 carteles por concurso”. Cambiaría la manera de elegir al ganador porque “entre tantos carteles que se presentan no me creo que el nivel sea tan bajo en la elección”.
Le gusta el número 8, el toro/batman y dejaría fuera el de la lavadora porque “ no está a la altura del concurso”.
Aunque algunos defienden sus obras, en general la norma que impera es que un cartel que debe explicarse no es un buen cartel. El mismo “anónimo” que no quería entrar en la discusión lo expresa así: “si tienes que explicar tu cartel, es que no se explica por sí sólo, ergo falla la comunicación”.
Y hay también consenso en que, en general, la polémica de elección del cartel de San Fermín es algo inherente, forma parte de él y como alguno apunta, es parte de la salsa.
El foro continúa rugiendo, las polémicas siguen siendo la bota, algunos creen que centrándose en la polémica podrán anular sus posibilidades, y mientras la lavadora, con dos blogs y el rumor popular de ser la txikiliquatrecartel de este año, va afianzándose.
DOS AUTORES DE LOS OTROS CARTELES
El veterano.
Iván Solbes es un ilustrador afincado en el barrio madrileño de Lavapiés. Trabaja como independiente para varias agencias de la capital y colabora con algunos periódicos nacionales. En sus once años de experiencia ha hecho carteles para festivales, cortos, conciertos e incluso un libro infantil.
Esta es la sexta vez que se presenta a un concurso nacional en este año, y la primera vez al de Pamplona . Dice que ¨comparado con otros que son un misterio absoluto, éste me parece muy transparente y también democrático al poder participar los pamplonicas en el proceso de selección”. Apunta que le gustaría que se publicaran todos los carteles para que todo el mundo pudiera verlos y juzgar si la decisión del jurado ha sido la acertada.
Para este dibujante , como él prefiere llamarse, no tendría que haber límite en la elección de los colores. “Lo interesante es encontrar nuevas escenas, nuevos aspectos de la fiesta bajo puntos de vista diferentes”, comenta.
Lleva once años en la profesión, su cartel favorito de siempre es del año 60 y este año se quedaría con el número uno, “porque es la misma escena que yo represento pero con un estilo totalmente diferente” dice, o con el número 4 por la idea.
Solbes autor además de una portada para una edición especial de ¨El Quijote¨ cree que el de San Fermín es el concurso más conocido: “Personalmente lo aprecio porque se ve un esfuerzo bastante grande por parte de los organizadores de darle la importancia y la difusión que un cartel así se merece” .
El recién llegado.
Javier Solozábal tiene 22 años, es estudiante de diseño gráfico y multimedia y se ha presentado tres veces al concurso de San Fermín. No ha tenido mucha suerte. En las tres, su cartel ni siquiera llegó a la exposición de Conde Rodezno. Sin embargo, no se lamenta, se ha presentado a nueve concursos de carteles, y ha ganado el de Sangüesa, donde ha vivido su infancia. “Me parece un concurso bastante importante. Es un concurso internacional y, en principio, de prestigio. Con polémica, sin ella, seleccionado o no, creo que es uno de los concursos de carteles más interesantes de Navarra y de España. A veces te hace enfadar por fracasar en tu intento, pero al final siempre acabas reconciliándote con él y éste devolviéndote la ilusión”.
Aún así cree que el concurso tiene lagunas de difícil solución, pero aporta algunas sugerencias: menos políticos en la selección, más expertos y más tiempo para estudiar las propuestas: “Habría que darle también más tiempo al Jurado para ver los cientos de carteles que llegan cada año. En un solo día es imposible valorar cómodamente tal cantidad. Por lo menos yo sería incapaz. ¿Ellos sí?”.
Su favorito entre los seleccionados es el más polémico, el de la lavadora: “Es ingenioso, transgresor y gracioso, y es ésto mismo lo que muchas veces son los Sanfermines. ¿Quién no conoce el sentido del humor de los navarros durante estas fiestas, o las "chorradas" que se hacen y dicen, esa gracia que nos sacan a todos las copas tomadas con algo de moderación...?
( Hay quien apoya a "la lavadora" por hacer el tonto o por fastidiar (no sé muy bien a quién o qué). Yo la voto por todo lo que he dicho antes y porque, sí, creo que hace falta un cambio de este tipo en el concurso y en Pamplona en general. La creatividad se genera gracias a ideas locas como esta lavadora y a Pamplona y Navarra le vienen bien unos centrifugados de éstos” .
Dice que la elección de este cartel daría mucho juego por la repercusión social y mediática que generaría.)
Sus carteles favoritos de siempre fueron los de Enrique Royo (2002), Javier Morón (2007) y Mikel Urmeneta( 1990) y cree que no habría que limitar los elementos del cartel a unos colores o al encierro: “ Está claro que puede haber un cartel de San Fermín azul, verde, morado o dorado. Es más debería de haberlos.”
Su cartel se titula Jaleo en Blanco y Rojo: “Ha sido más bien un capricho. Al ver que el público votante elegía en el primer año de voto popular, 2008, el cartel más tradicional y figurativo de los 5 finalistas, sabía perfectamente que la idea que tenía en mente para mi cartel no recibiría el apoyo suficiente. Pero quería hacerlo. Quería ilustrar los Sanfermines a mi estilo, creo que diferente de lo que hasta ahora hemos visto.
Surge a raíz de un dibujo que hice a mano en un folio en 2006 (creo que en clase jeje…) con los Sanfermines como inspiración. La ilustración final cambia mínimamente de la primigenia.
Mi cartel quiere representar el jaleo, la marabunta, que es Pamplona durante San Fermín. Una ciudad tranquila y ordenada durante el resto del año, se transforma en la más bulliciosa y loca que podamos imaginar, o eso aparentamos al menos. “Jaleo en Blanco y Rojo” contiene cientos de elementos simbólicos de tantos y tantos momentos que pueden vivirse entre ese mareo sanferminero. Quien vea mi trabajo podrá identificar la figura de un toro, 7 mozos corredores, San Fermín, los fuegos artificiales, los pañuelicos y las burbujas del cava y otras bebidas durante el Chupinazo, una vela del Pobre de Mí, el sol o la luna, las iniciales de San Fermín y la escalera sanferminera. Todo esto en compañía de otros muchos elementos que, no diciendo nada por sí solos, acompañan muy bien a este surrealismo abstracto. Siempre digo que es la técnica “del ir rellenando huecos”.
El espacio que me salva.
MAA
Ese es el título del cartel que envíe a Pamplona. Podría haber sido otro…el espacio que me falta…el que no supe ocupar… No puedo acusarme de que careciera de ideas, pero su ejecución quizás no estuvo a la altura, o eso le ha parecido al jurado. Y no le recrimino nada, no podría.
Me prometí ser original, me prometí no usar los colores de siempre, romper con el año pasado, nada de toros, de corredores o manchas. Nada de perspectivas imposibles.
Tenía que ser el cartel ajeno al concurso, a las presiones propias y ajenas, una vez ganado el del año pasado, me correspondía el descanso del guerrero. Y sin embargo hubo guerra, al menos con los pinceles, cuerdas, acuarelas, la D90, los Adobes y todo tipo de trastos que utilicé…y además tras dos meses, todas las promesas se quedaron rotas. No es que renuncie al cartel presentado, de hecho estoy contento que esté con los otros 99 bajo la cúpula del Conde Rodezno, pero podría haber sido otra cosa. Como se dice habitualmente, me lo imaginaba más grande, es decir mejor y sobre todo diferente. ¿Cómo pude caer en la repetición?. Todavía me lo pregunto.
Antes, hubo varios intentos…uno de los corredores griegos y el toro prehistórico…quería volver al origen, los primeros trazos, tampoco era original, pero me gustaba la idea. Un fiasco según mis compañeros, el mejor comentario…el de una vieja amiga madrileña hablando del tamaño del apéndice de uno de los corredores. Resultó ser un pliegue, pero a veces vemos lo que queremos ver.
Otra idea era recoger la mirada de ese mozo mirando al balcón con el pañuelo triangulado y esperando el txupinazo…hice fotos (el único mozo era yo, como siempre) y un boceto, el fondo sería verde como el color de la ciudad. Del resultado, aún siendo un borrador, todavía se ríen en la redacción del canal. A veces hay que hacer muchas tonterías para llegar a algo serio, me dije auto-consolándome.
En Navidad ya había estado experimentando en Sangüesa con un cuerno hueco de toro, una faja y una zapatilla. Algunas de las composiciones me convencieron, sobre todo una que jugaba con el pañuelo y el cuerno, pero su resultado, me decían, era demasiado erótico. Como digo, la gente ve lo que quiere ver. Pensé que no hubiera estado mal y que aquel famoso cartel del pene, tan polémico hubiera encontraba finalmente su media naranja.
También es posible que yo viera lo que quería ver.
Hubo uno mas artístico, usando acrílico, acuarelas, esparadrapo, y dos figuras toscamente trazadas que representaban un toro y un corredor que podría estar corriendo pero también bailando, caprichos de la mente. Pero alguien me dijo –Olvídate, está claro que no sabes dibujar.
Finalmente el elegido fue ese espacio azul. Volvía a una textura de los 80, a un fotograma congelado de un mozo con un morlaco… detrás miles de puntos de las 625 líneas del televisor, y ese espacio que le separaba de la eventual desgracia, en un rojo acrílico que le protegía. Es decir volvía…a lo mismo, sin embargo ese fue el envíado y allí se quedó. Llegaron los ocho finalistas y encima me sorprendí… está claro que el espacio no me salvó.
Algunas páginas web de los autores:
http://cartelsanfermin2008.blogspot.com/
http://milavadora.blogspot.com/
http://yopongolalavadora.blogspot.com/
www.edurnestudio.com
www.ivansolbes.com
http://www.rastafari.es/?page_id=35